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miércoles, 2 de noviembre de 2011

El gobierno que necesita España

En estos momentos España necesita un Gobierno con capacidad para el acuerdo y sensibilidad social. Cualquier opción encaminada a la bipolarización y la confrontación nos metería en una senda equivocada.


"En la situación que vivimos puede darse la paradoja que el 20-N el PP alcance la mayoría absoluta por el apoyo de votantes de centro-izquierda. En cualquier otra situación, no la alcanzaría ", me decía el otro día un abogado que hasta ahora siempre ha votado al PSOE. Esto puede indicar que muchos votantes de izquierda se estén planteando que si el PP ganara las elecciones, aunque no les guste, se vería una esperanza de recuperación económica.


Desde el PSOE se debe hacer un grandísimo esfuerzo para anular esta idea en ese sector de centro izquierda: el PP no puede formar el gobierno que hoy necesita España, porque el PP iría a la confrontación ideológica, bipolarizando la sociedad civil entre derecha e izquierda y hoy lo que se necesitan son grandes consensos para salir de la crisis.


Porque el PP iría a la política de austeridad y reducción del déficit, pura y dura, sin sensibilidad social hacia los marginados, los excluidos y los parados.


Porque el PP introduce el riesgo de la conflictividad social inmediata por las políticas en materia laboral que aplicaría.


Porque el PP. al igual que está haciendo en Cantabria, pondría todo patas arriba por la fuerza, y eso podría influir negativamente en la capacidad de recuperación económica.


Hoy España necesita un gobierno capaz para el acuerdo y la transacción. Para ganar hay que cambiar. Y el PSOE está haciendo un gran esfuerzo, junto a su candidato, para que los cambios que propugnamos sean verosímiles. Aceptando errores importantes del gobierno socialista que finaliza esta legislatura, Rubalcaba está trasmitiendo que va a rectificar. Solo así el PSOE podrá aprovechar al máximo sus ventajas comparativas respecto al PP.


Y si las aprovecha con altura de miras y seriedad, evitaremos que muchos ciudadanos a los que no les convence el PP, a los que no les gustaría que gane el PP pero que están pensando que es conveniente un cambio, se replanteen el sentido de su voto.

lunes, 31 de octubre de 2011

Auditorías para ocultar la verdad

Generalmente las auditorias se hacen para saber la verdad: la verdad administrativa y la verdad en la gestión de asuntos relativos a empresas o a cualquier nivel de la Administración. Las auditorias sirven para analizar con la evidencia de la documentación oficial en la mano, si se ha actuado bien o mal y de acuerdo a la ley, gestionando el patrimonio de una empresa o el dinero publico de los ciudadanos.


Las auditorias encargadas por el PP en Cantabria buscan, ni más ni menos, ocultar la verdad. Justo lo contrario al objetivo que persigue cualquier auditoria medianamente seria. El Partido Popular busca ocultar la verdad del conservador programa con el que se presenta el 20-N. Y nada mejor para ocultarlo que despistar a la ciudadanía con anuncios supuestamente escandalosos de auditorias sobre la gestión anterior en nuestra región. El PP intenta alarmar a la población sobre supuestos fraudes, irregularidades y negligencias del anterior gobierno, buscando que pase el tiempo hasta el 20-N. Igual que el PP nacional, que sin arrimar el hombro en la lucha contra la crisis se ha limitado a esperar la llegada de las elecciones, mientras no ha querido mostrar la verdadera cara de las medidas que pretende adoptar si (por desgracia) se hacen con el poder tras los comicios.


El PP pervierte lo que toca: un instrumento esencial de transparencia en la gestión , como son las auditorias, lo pudre de oportunismo utilitario electoral a la vez que esconde el programa más reaccionario que la derecha haya podido presentar desde la recuperación de la Democracia en España.


El PP , ya es sabido, hará lo de los conservadores en Inglaterra o lo que hicieron los republicanos en Estados Unidos: van hacia ese modelo donde la rentar per cápita es lo esencial sin importarles su redistribución: despedir a miles de funcionarios, disminuir la policia en las calles, congelar los salarios, abaratar los despidos, bajar los impuestos a los poderosos, subvencionar la escuela privada frente a la publica, rebajar inversiones en investigación, relajar la normativa preventiva de la especulación con el suelo y el territorio, apostar por modelos de crecimeinto caducos ( ¡la construcción, dice aquí el lider del PP, Ignacio Diego!) y la merma de la sanidad pública en beneficio de los intereses privados.


Y todo esto queriendolo ocultar con la llamada al escándalo diciendo : ¡que vienen las auditorias!. Vaya manera de pudrir todo lo que tocan... Las auditorias son para buscar la verdad, jamás para oucultarla.

jueves, 27 de octubre de 2011

España necesita a los dos

En 1998, poco después de las Elecciones Autonómicas del 25-O en Euskadi, el entonces presidente Aznar, dio un giro radical a la política antiterrorista de su Gobierno. Quizá tuvo que ver en este cambio, la valoración política que hizo la derecha como un posible doble éxito de los resultados obtenidos por el PP y por EH-HB en aquellas elecciones. En consecuencia, Aznar autorizó contactos secretos con el entorno de ETA, tal como había exigido públicamente HB.


El PSOE no se opuso. Pero Zapatero lo hizo mejor en 2005: pidió autorización al Congreso para dialogar con ETA, caso de darse las condiciones adecuadas. El PP entonces estaba rompiendo todos los moldes de la racionalidad en su papel de oposición: en su obsesión por demoler la imagen de Zapatero, se dedicaban a descalificar su labor con un afán destructor; la derecha buscaba por defecto la victoria mediante la derrota ajena, sin darse cuenta que en juego no estaba el PSOE, sino la paz en España.


Hubo una gran diferencia entre la forma que empleó el PP, cuando gobernó, y la forma que empleó el PSOE. El PP, invistiéndose de una especie de iluminación divina, hizo algo parecido a aquello de "dejadme solo"; mientras que el PSOE pidió permiso ante la representación de la soberanía popular, en el Congreso.


El comunicado de ETA anunciando el cese definitivo de la violencia armada exige un proceso de dialogo indiscutible entre los partidos democráticos, y lo son todos los que tienen representación institucional, para recuperar la normalidad política en un Euskadi en Paz. El PSOE, de nuevo, ha mostrado un exquisito respeto a lo institucional y ha fiado al gobierno que salga de las próximas elecciones, la gestión del proceso. ¿Se equivocará el PP, de nuevo, tanto si gobierna como si los ciudadanos les dejan en la oposición tras el 20-N?


España necesita a los dos para cerrar el fin de la violencia. España necesita al PP y al PSOE. Por mucha mayoría que obtuvieran, electoralmente hablando, cualquiera de ellos, España necesita a los dos. La altura de miras de la que hoy habla Rajoy debiera imponérsela a los botarates de su partido que vociferan sobre "no seguir la hoja de ruta marcada por ETA", o sobre que " la agenda no deben marcarla los terroristas"...etc. A Aznar en 1998, el PSOE no le dijo que hacia lo que dictaba Herri Batasuna. El PSOE estuvo a la altura. Ni siquiera criticó el hecho de que el Partido Popular denominara al entorno etarra “Movimiento de Liberación Nacional”.


No hay que desdeñar que hoy el terrorismo se encuentra entre una de las menores preocupaciones de los ciudadanos según todas las recientes encuestas. Esto no es casual. Una política policial sin respiro contra los terroristas, una política penitenciaria ajustada a la ley, una colaboración internacional perfectamente coordinada, y todo ello bajo el más escrupuloso respeto a las víctimas, lo ha hecho posible. Detrás de todo ello ha habido personas con responsabilidad política. Con nombres y apellidos.


Y la esperanza me hace confiar en que los ciudadanos siempre tienen memoria.